viernes, 24 de junio de 2016

CUSCO - PABLO SEMINARIO: CERAMICA ETERNA


El estilo de cerámica de Pablo Seminario es uno de los más importantes del continente. Desde 1979, este artista ha revolucionado el mundo de la artesanía peruana y cusqueña con creaciones que sobresalen por su significancia y belleza.


Textos y fotos: Alejandra Llosa
Texto publicado en la Revista Prestigia del Banco de Crédito BCP (2013)

“Los cocodrilos no muerden. Las flores del Urubamba sí”. Su carcajada fue tan inmediata como contagiosa. Ya éramos amigos. Entendí que hacerle una broma pesada a un hombre contento con la vida, como lo es Pablo Seminario, es más que un inteligente recurso para romper el hielo. Es el santo y seña de su fraternidad. Y es que cuando se ha vivido constantemente en la imaginación, en la alegría y en la creación lo único que se cosechan son sonrisas. Y amigos, claro está.


Pero dicen que todo artista tiene una historia de sacrificio y Pablo Seminario no es la excepción. Su acercamiento con el arte se produjo de manera inocente. Tenía ocho años cuando quedó impresionado con el trabajo artesanal de un huaquero que se había instalado en la plaza de armas de su natal Piura. Esa fue la génesis de su pasión por la cerámica. Estudió arquitectura y poco después de recibirse, en 1979, decidió seguir su sueño de ser artesano y se mudó al Cusco. Poco después conoció a su compañera, la también artista y artesana, Marilú Behar, con la que tuvo dos hijos, Pablo y Cusi. “Este es el clan Seminario. Sin Marilú, Cusi y Pablo este taller no hubiese llegado a tener el éxito que tiene. Es el trabajo de todos”, me dice mientras refila el borde de su último ceramio.



Seminario se instaló en el valle de Urubamba. “Es mi paraíso, mi Medaganal, la tierra donde puedo hacer todo lo que me da la gana”, nos cuenta. Empezó su trabajo como ceramista fabricando y vendiendo sus famosas casitas de cerámica en las ferias artesanales de Pisac. En aquellos tiempos no existían muchos ejemplos reconocibles de cerámica regional cusqueña, excepto la de Mérida y las de los artesanos de la zona. En ese contexto él gestó su estilo. Las representaciones de su cerámica están cargadas de elementos mágicos y lúdicos, personajes de formas simples pintados en llamativos colores y otras formas geométricas. 

Conversando con Pablo Seminario

Empezó a decorar con iconografía prehispánica y poco a poco su marca fue consolidándose hasta conquistar por completo el mercado. Desde ese entonces hasta hoy, miles de personas de diversos lugares del mundo llegan hasta su taller para llevarse infinidad de piezas exclusivas diseñadas por él. Además la fama de Seminario ha sido tal que muchas de sus esculturas, tótems, vasijas y murales han sido expuestos en importantes museos y salas del mundo como el Field Museum de Chicago y la sede de la ONU en Nueva York.


Retrato Pablo Seminario por Luis Palao 

Con el transcurrir del tiempo, los Seminario han logrado construir un refugio de ensueño en ese olimpo sagrado que es el Valle de Urubamba en donde viven una vida entregada al arte, ajena al caos de la ciudad. Desde su rincón escondido, Pablo Seminario seguirá dedicándose a la investigación, descubrimiento y aplicación de técnicas y diseños de la cerámica precolombina, a partir de la cual gesta sus propias creaciones, las mismas que se alimentan de sus sueños y de las diferentes visiones de su complejo mundo interior.   

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