jueves, 23 de junio de 2016

CUSCO & AQP  -  Chambi: El Maestro y sus fotos Inéditas


Tras conmemorarse 120 años de natalicio del poeta de la luz, Martín Chambi, rendimos un merecido homenaje a su memoria con una selección exclusiva de las mejores fotografías inéditas que empezarán a ser difundidas a partir de este año. Disfrute pues  del legado histórico-gráfico del gran maestro de la fotografía peruana.


Textos y fotos: Alejandra Llosa
Excepto fotografías de archivo
Texto publicado en la Revista Prestigia del Banco de Crédito BCP (2013)





Exacerba la mente pensar en alguien genial. Aparecen muchas preguntas y con ellas una vocación seudo filosófica que conduce a querer entender algo que no se puede entender. La genialidad no tiene explicación. Es ajena a todo cálculo. El genio es genio por que sí y de una manera u otra su talento se revela en determinado momento. 


Pero, ¿qué es lo que realmente lo diferencia del resto de los de su estirpe? A mi entender, la conquista de la inmortalidad. Ese lugar entre los elegidos que consigue gracias a un segundo favor divino que lo sitúa en el tiempo exacto en el que se suceden las cosas. Las cosas importantes, claro esta. Ese es el caso de Martín Chambi. 

Este gran fotógrafo respondió a los signos inequívocos del destino con sincronía perfecta. Es decir, se plantó en el lugar en el que debía cuando debía y capturó la gloria. Porque si bien la mirada es para todos nosotros una necesidad imperiosa, el mirar para Chambi fue mucho más. A través de sus ojos se conectó con su genialidad, la misma que lo llevó a desentrañar ese universo enigmático y paralelo que yace tras los límites de lo racional, al que sólo algunos acceden en breves instantes de la vida. Y lógicamente, no sólo hablo del mirar de fuera hacia adentro, sino y sobre todo, de ese mirar interior que rompe con el orden establecido de las cosas y alcanza realidades insospechadas. 

La dialéctica de Chambi es en suma excepcional porque funde ideas y formas y a eso se suma una fuerte carga emocional. Chambi se miró así mismo y cuestionó su identidad. Lo hizo una y mil veces hasta poder plasmar imágenes que miran por encima de la raza, el sexo, el idioma y el color. Lo que el hizo no lo ha hecho nadie más, porque ese es su lugar en la casa de los inmortales.




La fuerza interior

Entre las cosas que más me sorprenden y conmueven de Chambi esta en primer lugar la lucha por desarrollar su don. A diferencia de muchos otros genios de la fotografía como Adams, Brandt o Beaton, Chambi no vivió ni en Norteamérica ni en Europa, ni contó con los medios económicos para acceder a tecnología, estudios e información sobre fotografía. Él gestó su enorme obra en el Cusco, en el corazón de una serranía agreste y olvidada, sustituyendo sus limitaciones y carencias con esfuerzo, talento e imaginación. Y es que ni la chequera, ni la nacionalidad, ni la cuna hacen al genio. A veces pienso que este hombre pudo ser capaz de hacer todas esas fotos con una cajita de fósforos si hubiese sido necesario. Porque no. Ni dudarlo. 

Chambi no fotografió con una Nikon D3 o una Canon 1D. Él escaló los cerros del Cusco y las quebradas de Machu Picchu arriando una mula que cargaba su vieja cámara a placas, con la que al fin de su vida logró fotografiar treinta mil negativos que aún se conservan.
Manipular ese armatroste fotográfico debe haber sido como conducir un tronco móvil. Placas de vidrio insertadas en una corpulenta cámara fija sobre un trípode de madera. La foto, un misterio. Imagínese, fotografiar hoy en día con una cámara de fuelle es un anacronismo. La sola idea escarapela el cuerpo a muchos fotógrafos profesionales. Ahora, el mundo es digital.

La segunda cosa que me cautiva de la historia de Chambi es el hecho de que fue un pionero aún con estas y otras limitaciones. No reservó su talento sólo al simple registro fotográfico sino que experimentó con técnicas como el virado a sepia o azul y formas artísticas como el claro-oscuro inspirado en la obra de Rebramdt. Para aquellos que lo desconocen, Chambi no sólo dedicó su obra a lo andino. Su trabajo abarca diversos motivos como paisajes, retratos individuales y colectivos, reportajes, entre otras escenas en general.




Las etapas del genio

Chambi era puneño y no cusqueño o arequipeño como muchos creen. Era un hombre de raza mestiza, quechahablante, que se crio en Coaza, una aldea campesina en la provincia de Carabaya, al norte del Lago Titicaca. La primera vez que vio una cámara fotográfica fue en una mina cercana a Tirapata, donde trabajaba su padre. Al parecer, un inglés le permitió usar su cámara y a partir de ese día su vida cambió. Chambi quedó tan profundamente impactado que en 1908 decidió emigrar a Arequipa para aprender el oficio. Así conoció al gran fotógrafo arequipeño Max T. Vargas, quien sería su mentor y maestro. En 1917 decidió independizarse y montó un estudio en Sicuani, Cusco. Chambi se mantuvo activo como fotógrafo más de treinta años hasta después del terremoto de Cusco de 1950. Falleció en 1973.

A lo largo de su vida Chambi desarrolló un trabajo extraordinario del que aún se conoce poco. No fue un ojo extranjero fotografiando la realidad andina, ya que de una u otra forma ese filtro da como resultado otro tipo de imagen. La suya es una fotografía desde la propia óptica indígena, exenta de complejos, marginalidades o nacionalismos. Es la realidad en crudo.

Dentro de su historia Chambi ha tenido cuatro etapas. La primera abarca los años de 1908 hasta 1927. Es la etapa de juventud. Comienza con su producción en Arequipa, sigue con su llegada al Cusco y sus colaboraciones como reportero gráfico en la revista Variedades y en La Crónica y La Nación de Argentina. Después de 1927 sigue el segundo periodo o etapa de madurez que se extiende hasta 1950. Después del terremoto de Cusco en ese año la salud de Chambi decayó y se apartó de la fotografía. Tras su muerte en 1973, se sucede un tercer periodo o etapa moderna que inicia con la presencia del fotógrafo norteamericano Edward Ranney. En 1975 Ranney llegó a Cusco e hizo amistad con el hijo mayor de Chambi, Víctor, quien le mostró la obra de su padre. Así, a mediados de 1977, gracias al auspicio de la fundación Earthwatch, se inicia la recuperación, catalogación y restauración de las placas y películas fotográficas. De esa manera Martín Chambi cobra una notable importancia en los círculos artísticos y fotográficos internacionales.
Sucesivamente se realizarían exposiciones a nivel mundial iniciando en Nuevo México en 1978, luego el MOMA de Nueva York en 1979, entre otras. Al esfuerzo de Julia y Víctor Chambi, se sumó el de intelectuales como Jorge Deustua, Fernando Castro y los españoles Luis de Toledo y Juan Manuel Castro Pietro. Gracias al apoyo de Toledo la muestra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de 1990 se hizo realidad y viajó por toda Europa. Ese archivo permanece aún en el viejo continente bajo el cuidado de la Universidad de Navarra.



El Chambi actual

Tras la muerte de Julia y Víctor, hijos de Chambi, su nieto Teo Allain Chambi asumió el cuidado y administración de la obra. Él ha gestado un cuarto periodo de la fotografía de su abuelo a la que denomina la etapa inédita. El heredero ha puesto en marcha un proyecto integral que comprende la difusión y divulgación del archivo mediante exposiciones y publicaciones diversas; la digitalización de aquello que aun no se conoce y la creación del Museo Martín Chambi, en el predio donde trabajó el maestro por más de cincuenta años. Según Chambi, en dicho museo existirán salas de exposiciones, de revisión documental y un atelier o estudio histórico donde el visitante podrá observar los utensilios, cámaras y muebles que pertenecieron a su abuelo. No cabe duda que la trascendencia social e histórica que tiene el trabajo de Martín Chambi, lo sitúa entre los fotógrafos más influyentes y geniales que ha tenido la fotografía y el arte mundial en general.



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