jueves, 23 de junio de 2016

URUBAMBA DESDE EL CIELO


Urubamba es el paraíso de los vuelos en globo. Viajar en uno es una aventura inolvidable que ningún aventurero debe perderse. En la siguiente nota conozca un poco más de esa travesía sui generis por el Valle Sagrado de los Incas.



Escribe y Fotos: Alejandra Llosa R. Fotos: A. Almuelle  Artículo publicado en Revista Prestigia Banco e Crédito del Perú BCP (2013)





Hace tiempo que debí cambiar mi mp3 por uno más moderno pero no puedo con mi genio. Hay una razón, o mejor dicho hay cariño. Me ha acompañado tanto. Y en esta madrugada cusqueña, con tiempo de nerviosismo, sigue conmigo acurrucándome con buena música. 

El sol del amanecer ilumina una pequeña parte de la cumbre del Verónica y poco a poco va develando la pureza agreste del valle. Ahora no quiero emular a los Hermanos Ayar, quiero a Tangerine Dream. Que mejor antesala a lo que será flotar sobre la campiña del Valle Sagrado encima de un globo. Track 5, Río de Urubamba. He esperado más de 4 días para hacer esto y los ánimos generales están más encendidos que el gentil sol cusqueño que ya nació en el horizonte.





Viajar en globo por el Urubamba es una epifanía. Es un viaje al encuentro con Dios, con los “apus” que moran en el valle y se manifiestan en cada vista empírea. La travesía sin duda fue una de las actividades más excitantes que he hecho en mi vida y fue doblemente electrizante porque estuvo en sinergia con la magia del Cusco. Cien por cien recomendable. 


Los vuelos se inician a las seis de la mañana. Amerita estar despierto una hora y media antes para poder llegar a la zona de despegue cerca a las salineras de Maras. Si está hospedado en el valle el timing es más relajado. Los viajes pueden durar 45 minutos, una hora o hasta dos; y abarcan toda la zona de Maras y parte del valle. Los previos, como en cualquier ocasión, son todo un ritual. Hay que tener calma. La aventura no es extrema. No será como meterse en kayak en los rápidos del río Zambeze. No es así. Es una aventura para todos, en la que no se necesita ninguna experiencia previa.





Un globo generalmente es de 16 metros de altura. Sin embargo, el nuestro es de 24. El armado e inflado toma y lo hacen tres personas. Urubamba es una increíble zona térmica, idónea para las travesías en globo, ya que se puede volar casi todas las mañanas del año. Las bases de las nubes suelen estar entre los 5 mil y 6 mil metros de altura y los vientos son veloces y potentes. Nos sentimos como unos cóndores que viajan por los picos sagrados del Salkantay, el Ausangate, el Chicon y el Verónica, vigilando a los espíritus que se reflejan en los lagos andinos Huaypo y Piuray; y a los animales que recorren los sembríos púrpuras, amarillos y verdes, como alfombras de colores, que yacen al pie del río Urubamba.

El piloto nos mantiene en vuelo al nivel que él desea empleando el quemador para calentar el aire del globo. Al quemar ascendemos y al dejar de hacerlo descendemos. Es una danza aparima. La música es el viento que, dependiendo de la altitud, sopla en diferentes direcciones. 



A.Llosa
Nevado Verónica (A.Llosa)

Las vistas de Moray son lo más especial del viaje. Desde el aire sus círculos de andenería concéntrica parecen anfiteatros griegos. El descenso amerita la pericia del piloto y la inteligencia de los tripulantes. Antes de empacar e irnos de regreso a Cusco debemos rendir tributo a los "apus" que nos han regalado un viaje feliz y exitoso. Los pagos del caso se hacen con champagne. Esa costumbre la instauraron los hermanos Joseph-Michel  y Jacques-Étienne Montgolfier, considerados los inventores del globo aerostático, en el siglo XVIII cuando sobrevolaron Francia por primera vez. Así que solo queda acomodar el espíritu y animarse. Nuestro es el reino de los cielos.


A.Llosa



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