martes, 12 de julio de 2016

BUENOS AIRES: YA NO QUEDAN AMIGOS DE LO ETERNO




Texto y fotografías Alejandra Llosa Ricketts (Año 2013)

Texto publicado en Blog eraviajera (2016)

Hay muchas leyendas sobre Buenos Aires, pero ninguna es tan cierta como tampoco tan falsa. Hay que ir a Buenos Aires para deshacer esas leyendas urbanas y conocerla sin prejuicios ni mentiras, verla desnuda, bulliciosa, temperamental y hermosa como es. Porque no es como ninguna otra ciudad de Sudamérica. Ah no.



UNA PARADITA EN CHILE PO!!!

Y quizás ahí la pedantería que se les atribuye a los porteños. Es que ¿Y cómo no tener alguito de pedantería si vives en una ciudad así? La carne es celestial, el queso, los bollos de miel, la música, el arte por todas partes (y del bueno), la gente por la calle reniega pero como cantando como un reniego dulce, no sé algo loco quizás, pero a la vez te sonríen y no se toman nada a pecho, les encantan las discusiones de la vida, de diversos temas, no tienen poses, ni vergüenza, ni basura en la cabeza. Nada es tan importante, nada excepto el fútbol.

Llegamos a Buenos Aires a grabar mi música y hasta hoy no creo que lo haya hecho, es como si lo hubiese soñado y ya. Yo con grandes músicos argentinos y peruanos en un estudio creando, riendo. No sé, ya pasó. Pero no voy a hablar de la música que tuve la suerte de grabar en estudios que son más grandes que mi departamento. Esa fue una experiencia hermosa, exigente, difícil y bella como todo en mi vida. 



En esta nota quiero hablar del otro Buenos Aires el que viví y gocé fuera de los estudios de música, ese que disfrute tanto, que amo. Al poco tiempo de llegar a la esquina de Perú y Estados Unidos ya estaban mapeados todos los bares, restaurantes, cafés; así como sus horarios de atención y la gente linda que los frecuentaba y con muchos de los cuales tuve las conversaciones más interesantes y agradables que he gozado en mí vida. El argentino es creído pero sabe. Sí señor, eso nadie se lo quita, digan lo que digan.




Es hermoso pasar una temporada sin dinero pero con entusiasmo y paz, dejando que todo fluya, en una de las ciudades más hermosas del continente y del mundo. El ácido olor de las calles porteñas en la mañana mientras caminamos antes de entrar a Corrientes, el estimulante olor a café de tremenda calidad que te llega desde cada cafetería que hay por todos lados. El argentino es cafetero por genética. No puede tener brío ni lucidez para poder “laburar” como dice, sino paladea un expreso perfecto con alguna galleta de maicena. Estar en Buenos Aires es estar en la alegría, en un lugar sin complejos, lleno de locos bacanes que viven la vida y se la toman con soda.






En la noche el vértigo te atrapa. La noche porteña te jala del pie a la fuerza y te hechiza sin siquiera notarlo. Es que la música creo (en casos particulares como el mío) influye de sobre manera. Sales a la calle y ya tienes amigos en un santiamén y todos se intercambian sonrisas cómplices y bribonas, mientras comparten algún trago o fernet con coca, antes de decidir dónde se comerá el asado de ley para luego ir a caminar y a bailar un poco.






Al día siguiente todos parados temprano con normalidad y los extranjeros privilegiados nos enrumbábamos a conocer y a vivir la ciudad. Recuerdo que bajábamos a la Plaza Serrano en Palermo por un café y bollos. Luego entrabamos callados al museo Caminito, para recordar la canción del mismo nombre en la voz de Ignacio Corsini (aunque Gardel se revuelque en el cielo) y conocíamos más sobre el tango mientras caminábamos en sus calles empedradas. Tomábamos un almuerzo ligero, baguette con jamón y queso, visitando la Plaza Dos de Mayo y luego corríamos hacia la Manzana de las Luces. No sé porque mientras estaba y estoy hoy en día en ese lugar siento que me encontraré cara a cara con Spinetta. Suena ilógico, lo sé, pero así es. Y lo admiro tanto que pienso que tocaremos juntos ritualmente algo de Pescado Rabioso: Lo peculiar de nuestro gran calabozo / Es esta especie de terror por el bosque / La risa nena no podrá / Surgir a menos que te subas al árbol / Bien, el árbol es la verdad / Descansa por tu cuerpo, cierra ya los ojos / Hoy tus uvas vas a tirar / Credulidad. 



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