martes, 12 de julio de 2016

ECUADOR: CHASING THE SUN

Textos y fotos: Alejandra Llosa

Texto publicado en el Blog Eraviajera (2016)



El 28 de diciembre del 2009, después de haber recorrido la sierra de Bolivia, decidí junto a unos amigos cambiar de rumbo e ir hacia el mar. Quería despedirme del frío y de los Apus andinos. Meter mis pies en la arena calentita de Montañita para pasar el año nuevo en Ecuador y así lo hice.



Guayaquil nos recibió bella, calurosa y muy húmeda. Su paisaje urbano enmarcado por el gran río Guayas, confluente de los ríos Babahoyo y Daule, es alucinante. La ciudad tiene mucho que ofrecer pero creemos que la mejor opción es empezar visitando el Cerro Santa Ana y ascender las 444 escalinatas de Diego Noboa. En el trayecto hacia el faro puede encontrar plazas, glorietas, museos, galerías de arte, tiendas de artesanía, cibercafés, bares y restaurantes donde comer o comprar recuerdos. En la cumbre hay un gran mirador desde donde se aprecia la ciudad completa: por el sur se ve el casco comercial, por el norte el gran río, por el este la isla Santay y Durán y por el oeste el cerro del Carmen y el resto de la ciudad. Los mejores puntos de visita son el barrio de las Peñas, el Parque de las Iguanas y el Malecón del Salado.





GUAYAQUIL DE NOCHE DESDE EL FARO


CANGREJOS ROJOS DE RIO

GALO EL CHEF


Nuestro segundo destino fue Salinas, a 140 km de Guayaquil. Este balneario es un paraíso para los guayaquileños que escapan de la gran ciudad. Es lindo recorrer el muelle caminando frente a la playa y encontrar un gran castillo de arena, para luego terminar comiendo un ceviche en algún restaurante de la zona. En Salinas inicia la famosa “Ruta del Sol” cuyo trayecto sigue toda la costa ecuatoriana hasta Colombia. La ruta es muy concurrida por turistas, especialmente por surfistas y backpackers o mochileros.




HERMOSOS AMIGOS, EXCELENTE RUTA (PLAYA CHIPIPE)


SALINAS SUNSET


Seguimos nuestro camino hasta Montañita. El pueblo nos recibió alegre y copado de gente que, como nosotros, venía dispuesta a recibir el año 2010. Nos encontramos con una muy buena infraestructura hotelera de variados precios y servicios para todos los gustos y bolsillos. Montañita es la playa de la paz y el amor, del flower power, donde surfers, turistas, hippies y locales conviven en armonía frente al mar, disfrutando de la arena blanca, las olas y el sol perfecto. Así lo recordamos, pero así parece no ser hoy en día. En los últimos años, Montañita ha vivido una transformación y, aunque sigue siendo un bonito punto de visita, ya no guarda la noción de refugio natural y paraíso pacifico que tuvo en antaño.



Al norte de Montañita, a 7 kilómetros, está el Santuario de Olón les recomendamos visitarlo y de ser posible sigan el camino hasta Los Frailes, la playa más linda de todo el recorrido, y la Isla de La Plata, ambos lugares están dentro del Parque Nacional Machalilla. Arena blanca, agua transparente y mucha paz. Disfruten el viaje!

 





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