martes, 12 de julio de 2016

HENRI CARTIER-BRESSON, EL GRAN VISIONARIO


“Fotografiar es poner en la misma línea de visión la cabeza, el ojo y el corazón. Es una forma de vida”.



Texto y edición de fotos: Alejandra Llosa Ricketts 
Publicado en la Revista Prestigia del Banco de Crédito del Perú BCP (2014)
Agradecimientos especiales. Karen Venero. Magnum Photos y Corbis Images.


Padre del fotoperiodismo y cofundador de Magnum, la primera agencia fotográfica del mundo, Henri Cartier-Bresson es sin duda uno de los grandes genios del arte de la imagen del siglo XX. Este legendario fotógrafo grabó su nombre en la historia al transformar por completo la fotografía con su concepto del “instante decisivo”. Disfrute de este homenaje a la vida de un increíble artista.




Cuando uno descubre la fotografía de Henri Cartier-Bresson se da cuenta de pronto que la magia si existe. Él fue un mago y un sigiloso cazador de la imagen, veloz y de aguda intuición, de esos que deslumbran sin necesidad de recurrir a montajes o arreglos técnicos. Una Leica de 35 milímetros, un lente de 50 milímetros, luz ambiental y un poderoso instinto, nada más. Simplicidad y genio. El resto: fotografía.


El territorio infinito

Nació en Francia el 22 de agosto de 1908. Quiso ser músico y pintor pero finalmente se enamoró de la fotografía, a la cual llamaba "el dibujo instantáneo”. Formó parte de la generación del cambio, de los pioneros en el uso de cámaras compactas que revolucionaron la forma de hacer fotografía y la velocidad con la que se hacía. Vivió el surrealismo de la mano de sus amigos Pablo Picasso, Henri Matisse y André Breton, entre otros; a los cuales retrató, perfeccionando su arte, inspirado en la obra de fotógrafos como el húngaro Martin Munkacsi. Más tarde, en 1932, comenzó la aventura de su vida lanzándose en peregrinaje fotográfico por diversos países del mundo.




El instante decisivo

Entre los años cuarenta, cincuenta y sesenta Cartier-Bresson fotografió todo lo que estuvo a su paso. O casi todo. Capturó la crudeza de la guerra civil española, la Alemania nazi que lo tuvo prisionero en un campo del cual escapó, la liberación de París, Stalin en Rusia, la depresión norteamericana, la liberación de Europa, la caída del Kuomintang en China, la independencia de la India, el funeral de Gandhi, entre otras epopeyas del siglo pasado. Cabe resaltar que se hizo famoso por inmortalizar escenas cotidianas protagonizadas por personajes anónimos.



Cartier-Bresson era un hombre culto, prudente y en extremo reflexivo. Se ocultaba tras la cámara y evadía a los demás lentes. "Ser un fotógrafo de imagen pública es una forma de poder y yo no lo deseo", confesó en una entrevista. Cartier-Bresson era un artesano austero que fotografiaba con pocos recursos y no alteraba sus imágenes. Era un perfeccionista de la composición y de la geometría que solo buscaba lograr el instante decisivo, algo que describió como “el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, del significado de un hecho, y de la rigurosa organización de las formas que dan a ese hecho su propia expresión”. Cultivó una fotografía humanista que definió su estilo, la cual inspiró a una legión de estudiantes de arte y nuevos fotógrafos.

En 1947 fundó junto a otras leyendas de la fotografía (Robert Capa, Bill Vandivert, David Seymour y George Rodger) la agencia Magnum. En 1970 abandonó la fotografía para dedicarse a la pintura y se casó con la fotógrafa Martine Frank. Cartier-Bresson murió el 3 de agosto del 2004, días antes de cumplir los 96 años.





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