miércoles, 13 de julio de 2016























MANANTE, EL RITMO QUE FLUYE

Su propuesta musical es una de las más eclécticas y particulares de los últimos años, al menos en lo que a Latin Jazz se refiere. Este trío peruano conformado por Gigio Parodi en la percusión, José Céspedes en el teclado y Noel Marambio en el bajo ha patentado un nuevo lenguaje musical fresco y juguetón que combina magistralmente la compleja armonía del jazz con los poderosos ritmos costeños, serranos y selváticos del Perú.


Texto y edición de fotos: Alejandra Llosa Ricketts 
Publicado en la Revista Prestigia del Banco de Crédito del Perú BCP (2015).
Colaboración y fotos: A. Almuelle



Aunque histórica e innegablemente el peruano, tanto en cuestiones de música como en otros menesteres de la vida y la cultura, se alimenta de lo que Estados Unidos y Europa le envían, lo cierto es que existe una revalorización de lo nuestro y al final del día terminamos siendo un país que vuelve a lo suyo. La tierra llama, dice el dicho. Los ritmos afloran y se apoderan de nosotros, peruanos al fin y al cabo. Pero vamos más allá. Si a esa riqueza rítmica que estamos aprendiendo a amar se le agrega la sofisticación del jazz que además es producido por el curioso y lúdico ingenio de un grupo de experimentados músicos, entonces eso nos da como resultado a Manante.






Combustible para el alma

En los últimos años, dentro de la música, la palabra “fusión” ha perdido su real sentido e importancia, a raíz del abuso y mal uso que se ha hecho de ella. La idea primigenia que tuvo sentido en los sesentas y setentas gracias a las performances de avanzada de músicos como Miles Davis, Chick Corea, Jaco Pastorius, entre otros; se ha desplazado hacia un concepto más comercial que complace a las masas. Sin embargo, cuando escuchamos a un trío como Manante la palabra fusión vuelve a recuperar su tónica. La combinación de múltiples ideas musicales, ritmos y conceptos bien trabajados y estructurados se pone de manifiesto y uno tiene el verdadero feeling de que existe una conexión del músico con el material de origen y la fuerza de su concepto y significancia.


Dicen que una cuota de miedo siempre es buena. Puede que sea cierto. Pero estos tres músicos no lo consideran así. La suya es una propuesta sin miedo, que apuesta todo a la experimentación y toma el carril contrario al de la simplicidad. Esa audacia los lleva a otro stage con respecto a otros grupos de fusión. Escuchar un disco de Manante es ingresar a una dimensión insospechada e inhóspita, donde el ritmo fluye a borbotones y no deja de fluir convirtiéndose en una especie de saca corchos que destapa nuestros sentidos y libera nuestras mentes.


Para los entristecidos

La primera etapa del grupo se inicia con Felipe Pumarada en el bajo, con un disco excelente, Acomódate (2007). Sin chistar podemos ubicarlo en el top five de ese año. Acomódate abre la caja de pandora. Los tres músicos hacen un viaje de exploración incorporando ritmos costeños como el landó, el festejo, el vals y otros de vena afroperuana a una compleja base armónica de jazz, donde la improvisación es parte esencial y dinámica. Los arreglos del disco son notables. Céspedes inicia con el piano y Parodi le pone la picardía con inteligente capacidad para integrar una variedad de sonidos de percusión que incluyen cucharas, palos de lluvia, entre otros instrumentos que construyen un particular paisaje sonoro. Pumarada ingresa siempre elegante y sobrio con un contrabajo sólido que no alardea pero pesa. Todo se adapta perfectamente, no hay ninguna sensación de impostación. 


El ingreso del bajista Noel Marambio en el segundo disco, Para los engreídos (2008), le inyecta más frescura al trío. Sus ingeniosas líneas, arpegios y solos de bajo en temas como Av. Arriola con Av. Canadá 11:30 pm a la sombra o Cool Antro, le otorgan otra tónica y velocidad a este disco. Sus colegas se animan y arriesgan más. Priman las influencias andinas y destaca la inclusión de elementos sonoros urbanos: bocinas, voces y sonidos de la ciudad. No en vano el prestigioso blog norteamericano The Latin Jazz Corner los nominó en el 2009 en cinco categorías para su ranking anual, ganando en dos de ellas: Mejor Pianista de Jazz Latino para Céspedes y Mejor Bajista de Jazz Latino para Marambio. Ponerle mucha atención a los tracks 376 y Moza Celosa.


Habla Tío (2010) completa el viaje del grupo por la geografía musical del Perú. En este tercer disco, aparte de incluir ritmos tradicionales y otros nuevos como la polka y el panalivio, el grupo incorpora ritmos de la selva que podemos escuchar claramente en Rumbo al río en mototaxi, sabroso tema lleno de matices tropicales, y en Abrir los ojos, una pieza que absorbe el carácter mágico-espiritual de los ritos selváticos. Adicionalmente quiero destacar Canguros. Un tema muy logrado en cuanto a fusión se refiere, una mezcla cautivadora de sabores peruanos con influencias del jazz de los setentas y ochentas y del progresivo con una inflexión muy particular.


La última entrega de la banda es Por La Causa (2012), un disco muy lúdico de matices más complejos que incluye otros ritmos como el blues y transforma los ya tradicionales como el huayno, la marinera y el vals en interesantes y diferentes propuestas sonoras, esto ocasiona en el oyente una sensación diferente, exótica y visceral. Poner atención a los tracks Por la Libertad y el picante de Doña Rosa y No pisarme el césped. Altamente recomendable.


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